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miércoles, 6 de septiembre de 2017

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4 motivos por los que deberías cambiar de compañero de piso

Alberto M - 17:38


Muchas veces, la convivencia supone la mejor (o peor) forma de conocer a una persona. Una situación que nos permite entablar nuevos lazos y probarnos a nosotros mismos mediante aspectos como la tolerancia, el respeto o la higiene. Sin embargo, estos 4 motivos por los que debes cambiar de compañero de piso posiblemente anuncien una ruptura definitiva entre dos personas que, definitivamente, no pueden convivir juntas.

Tu compañero y su pareja


Su llegada a tu apartamento comienza de forma discreta, y para cuando te das cuenta, la pareja de tu compañero de piso ya es una más entre vosotros. Se ducha en casa todos los días, cada noche duerme con él, consume la misma luz y, además, cocina platos horribles. El hecho de que la pareja de tu compañero esté siempre en casa no solo dispara el precio de las facturas, sino que se torna algo así como una traición silenciosa.

No limpia


La limpieza general de una vivienda es el eje sobre el que se apoya el mayor número de peleas entre dos compañeros de piso. Por ese motivo, confeccionar un calendario de tareas y cumplirlas se convierte en algo esencial cuando comenzamos a convivir con otra persona. Sin embargo, tú te ves barriendo y limpiando todos los días mientras esa otra persona sigue tumbada en el sofá comiendo ganchitos. Mal, muy mal.

El amante de las fiestas


Tú eres más tranquilo, y cuando te vas de parranda te gusta hacerlo en la calle, en otro sitio que no sea tu propia casa. Por el contrario, a tu compañero parece encantarle la idea de celebrar fiestas en casa cada fin de semana cuyo resultado al día siguiente es bastante desalentador. Si tú no te apuntas a las fiestas y encima eres quien recoge al terminar, mejor buscarse otra opción.

Es algo “agresivo”



En la convivencia pueden desatarse las peores versiones de dos personas sometidas a situaciones límites propiciadas por la falta de comunicación y una tensión que explota en el momento más inesperado. Si vives con una persona que no atiende a charlas constructivas y siempre responde con reacciones algo subidas de tono, la convivencia será siempre un desastre, por muchas épocas de mayor “tranquilidad” que existan.  

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