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miércoles, 7 de junio de 2017

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5 tipos de compañeros de piso que todos hemos tenido

Alberto Piernas - 18:38


En la vida muchos hemos convivido en diversos lugares y con diferentes personas, llegando a ese punto existencial en el que finalmente pulimos mejor la figura de un compañero de piso que se aleje de todo aquello que ya experimentamos con estos 5 tipos de compañeros de piso con los que convivimos alguna vez.

El que nunca sale


Aunque puede resultar el tipo de compañero de piso modélico, tener a esa persona que nunca sale de su habitación viviendo con nosotros puede convertirse en ocasiones en algo de lo más inquietante, precisamente por la incapacidad de poder comunicarnos con él. Un tipo de compañero que vive en un universo personal de sesiones de Skype, videojuegos y otras formas de evasión sin necesidad de molestarse en saber qué pasa allá afuera.


El fiestero


Este tipo de compañero de piso solo piensa en una cosa: fiesta, fiesta y más fiesta. Lo bueno: que casi nunca está en casa. Lo malo: que en más de una ocasión hace fiestas en tu casa, y aunque cuando te enteras tú te llevas las manos a la cabeza finalmente acabas sumándote a las mismas, saliendo de tu tranquila vida y descubriendo que tu compañero siempre consigue ganarte aunque sepas que no va a limpiar luego.

El exigente


Este tipo de persona suele venir de una relación en un piso modélico en el que todo se regía bajo sus normas, y por ese motivo pretende trasladar sus muchos “requisitos” a un piso nuevo. Limpiar todos los días de forma extenuante, recalcar sus derechos en función de su posición, las medidas anti-tabaco o la necesidad de tranquilidad son algunos de sus requisitos, especialmente por divorciados o separados en busca de una nueva vida.


El primerizo


En la vida existe ese momento en el que debes dejar atrás el hogar familiar y valerte por ti mismo en otro lugar, lo cual se resume en no tener la inquietud de fregar platos, ni limpiar, solo en salir de fiesta, invitar a amigos “especiales” a venir a su habitación y comer precocinados, o tapers con comida de su madre en su defecto. Crean tanto ternura como desesperación y, en ocasiones, hasta terror.

El que se enamora de ti



No pareces tener nada en común con él pero aún así él trata de acercarse a ti: te sorprende en el salón para ponerse a hablar contigo del tiempo, te pregunta si puedes prestarle un huevo, se ofrece a acompañarte a la compra y alguna vez se ha cambiado de ropa con la puerta de su cuarto abierta alegando un despiste. Claro, claro.  

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