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jueves, 27 de abril de 2017

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¿Qué es el movimiento slow?

Alberto M - 18:46


El mundo, más concretamente Occidente, vive inmerso en unos tiempos acelerados en los que apenas tenemos tiempo para detenernos a pensar, para cultivar la capacidad de hacerlo todo poco a poco sin necesidad de terminar algo rápidamente para pasar a la siguiente tarea. Una crisis que se traduce en episodios de estrés y ansiedad y cuyo antídoto parece ser el llamado movimiento slow, o la capacidad para hacerlo todo más lento. 

Todo comenzó con en un McDonalds

En 1986, el periodista italiano Carlo Petrini acuñó el término “slow food” como respuesta a la construcción de un McDonalds en la Plaza de España de Roma que provocó una huelga histórica. El objetivo de esta “comida lenta” era sencillo: disfrutar de sabores elaborados, de forma contemplativo, sin necesidad de sucumbir al fast food. Una intención que ya apuntaba maneras y desafiaba a un estilo de vida, el de Occidente y la sociedad capitalista, cada vez más soportado sobre una base acelerada, de bocados rápidos, viajes relámpago, libros que apenas comprendemos por esa ansiedad de terminarlos y pasar al siguiente. 

Una tendencia que durante años pareció olvidada hasta volver a imponerse durante la década de los 2010, el tiempo en el que las redes sociales, las aplicaciones de móvil y las nuevas tecnologías nos lo ponen todo más fácil pero también nos vuelves menos responsables, más dispersos, en un reloj del tiempo en el que más que vivir cada minuto parecemos empeñados en gastarlos en algo que creemos útil sin molestarnos en mirar alrededor. 

A su vez, la cultura slow se aplica a diferentes aspectosdel estilo de vida, con ejemplos como el turismo lento (o la capacidad para perderte en un pueblo y vivir con los locales sin necesidad de hacer el enésimo tour a contrarreloj en una ciudad europea), la mencionada alimentación lenta, la moda lenta (más artesanal, rehusando los sistemas de explotación de las grandes compañías en países tercemundistas) e incluso el periodismo slow, el cual trata de procesar toda la información de un suceso hasta su último aliento en contrapartida a la fiebre de contenidos en Internet para los que la inmediatez es el punto más potente. 

Y es que aprender a tomarnos la vida con más calma, a priorizar y no abarcar, a sumergirnos en todas las bendiciones que nos aporta la rutina es un arte que lejos de olvidar, deberíamos comenzar a potenciar desde ya.

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