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jueves, 22 de septiembre de 2016

5 motivos por los que nos encanta el otoño

Alberto M - 15:03


Tras un verano de vacaciones, playa y nuevos destinos en los que cazar Pokémon, el otoño extiende su manto rojizo y, con él, una vuelta a la rutina que no debería deprimirnos cuando se trata de estos 5 motivos por los que nos encanta el otoño

Es Halloween


Cada 31 de octubre las calabazas lucen en casi todas las casas de Occidente anunciando la noche más terrorífica del año. Si bien la fiesta más famosa del otoño entiende de muchas versiones, desde el origen pagano de la misma en Irlanda hasta el colorido del Día de los Muertos en México, lo que tienen en común todas las celebraciones naranjas alrededor del mundo es la necesidad por pasar miedo, celebrar el otoño e hincharse a caramelos. 

El placer de la manta


Una tarde de domingo en verano puede ser exasperante. Sin embargo, cuando llega el otoño cualquier momento de relax en casa pasa por la necesidad de fundirse con una manta, sucumbir a una sesión de series o leer un buen libro con un té bien caliente. Pequeños placeres que hacen del otoño una estación perfecta para permitirse ser perezoso sin necesidad de salir a la calle y estar más activo. 


¡Vuelven los pucheros!


Probar un rico guiso en verano puede ser un deporte de riesgo. Pero cuando llega el otoño preferimos sustituir el gazpacho andaluz y las ensaladas por cuencos calientes, y si se trata de un buen cocido o una sopa bien caliente mejor que mejor. Todo un placer para los sentidos y un reconstituyente total para el cuerpo. . .y el alma. 

Retomar el deporte 


En verano irte a correr resulta un suplicio (por los mosquitos, entre otras cosas). Nada que ver con una estación de otoño en la que las posibilidades de enfermarse al realizar deporte al aire libre son menores que en invierno. Salir a correr es una de las muchas actividades que retomamos en otoño, desde el yoga hasta las clases de pintura, las de natación o las de inglés. Porque volver a la rutina no siempre está tan mal. 

Abrazarse más 


El romanticismo no casa tan bien con las altas temperaturas. O, ¿acaso nadie se ha despegado sutilmente de su pareja al comenzar a sudar en la cama del hotel? En otoño, en cambio, el fresquito es una excusa perfecta para dormir abrazado a ese ser querido sin sentir el compromiso de hacerlo porque sí. Y eso, amigos, es maravilloso. 

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