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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Nuevos escándalos de corrupción amenazan con un vuelco político

Juan Pedro Diego - 7:57

El nobel de literatura José Saramago divagaba en sus novelas y ensayos sobre acontecimientos extraordinarios: ceguera temporal, descanso de la muerte, personas duplicadas… Quizás alguna vez se le pasó por la imaginación crear un novela sobre un mundo sin noticias, algo que parece totalmente imposible. Cada mañana los periódicos arrojan a los kioskos algún escándalo de corrupción o una noticia en la que un cargo público se gana el apelativo de ladrón, sin importar mucho el color del partido político ni su ideología.

Recientemente el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, subía a la palestra de la vergüenza acusado de utilizar su condición de senador a beneficio propio. Según destapa un periódico de tirada nacional, el que fuera mano dura del PP, aliado de Izquierda Unida y defensor de las políticas sociales en contra corriente a los dictámenes de Génova, sucumbía a los encantos de una colombiana afincada en Canarias con un currículum similar al del “pequeño Nicolás”. El entonces senador, hoy presidente de una región autónoma, habría aprovechado la condición de político para realizar viajes justificados por Cupido, haciendo uso de los fondos públicos a disposición del Senado. Negando la mayor, Monago aludió a que siempre se pagaba sus viajes (32 vuelos de ida y vuelta a Canarias en clase preferente por un montante de 62000 euros). Al día siguiente el presidente extremeño se desdecía de sus palabras argumentando su honradez y diciendo que pagará lo que 24 horas antes dijo no haberse gastado.
Cambiando de tercio, en Andalucía a la juez Mercedes Alaya no le faltan asuntos para atender. La trama de los ERE fraudulentos en la que está implicada la cúpula del PSOE llevó a la Guardia Civil a llamar a la puerta de la diputación provincial. Allí detuvieron dos docenas de personas, que aprovechando sus cargos públicos pagados por todos, se quedaban con comisiones por asignar contratos de obras. El alto nivel de vida de simples funcionarios alertó a la Unidad de delitos económicos, llevando a cabo una más de esas operaciones en las que los maleantes van con trajes de chaqueta y tienen nómina a cuenta del Estado.
Y mientras tanto Pablo Iglesias, líder carismático de Podemos, se convierte en representante, voz y bandera de una sociedad cansada de ladrones de guante blanco, con el permiso de los grandes partidos que le hacen la campaña.

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