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miércoles, 13 de agosto de 2014

Polémica por la selfie de un mono

Juan Pedro Diego - 16:41
Navegando por Internet podemos encontrar miles de selfies de todos los gustos y todo tipo de personas. Las hay de famosas, de chicas luciendo figura, divertidas caras y muecas, e incluso de animales, pero la selfie que se ha hecho más famosa es la de un mono tomada en 2011 en Indonesia. La foto no es nueva, pero sí el hecho que ha hecho que salga a la palestra y levante la polémica. Wikipedia adicionó la selfie a su catálogo de fotos, clasificándola como libre de derechos de autor, y, por tanto, de uso público y gratuito para todo el mundo. El mono poco tiene que decir de esto, pero el dueño de la cámara con la que se hizo la fotografía el chimpancé está dispuesto a llegar a los tribunales para defender que él es el legítimo autor de la imagen y le corresponden los derechos de autor y beneficios que genere.


David Slater es un fotógrafo profesional que en 2011 viajó a Indonesia para hacer un reportaje fotográfico sobre la fauna del país. Se introdujo en la selva con todo su equipo fotográfico y se ganó la confianza de un grupo de chimpancés a los que fotografió durante horas. En un momento de la sección uno de los simios decidió imitar a David. Tomó una de las cámaras y se hizo varias fotografías a sí mismo. La verdad es que la calidad es indiscutible. Las imágenes están centradas, coloridas y perfectamente enfocadas. Desde luego algo tendría que ver en la calidad del selfie la calidad de la cámara fotográfica. Slater quedó satisfecho con el resultado.

A su regreso a Inglaterra, David Slater publicó la fotografía. Meses después Wikipedia, a través de su plataforma Wikicommons, donde se publican fotografías indicando los derechos de autor que pesan sobre ellas, anexionó el selfie del simio a su galería. En el apartado de derechos de autor la Wikipedia clasificó la foto como libre de derechos, al considerar que la imagen es propiedad del mono, y dado que no es una persona no le corresponden derechos de autor. Slater ha acudido a los tribunales británicos. Su alegato es que si no fuera por él, el mono no se habría hecho el selfie. Es su cámara y se ganó su confianza. Ahora será un juzgado de Londres el que decidirá a quién corresponden los derechos de la imagen.

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