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jueves, 26 de junio de 2014

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Las patatas sirven como fuente de energía

Juan Pedro Diego - 13:35


El viaje de Colón a América nos permitió a los europeos descubrir extraordinarias delicias gastronómicas. Una de ellas es la patata, que parece tan habitual en nuestras cocinas, pero que tiene su origen en la cordillera andina. Este tubérculo ha tomado un papel protagonista en muchos platos, pero su funcionalidad va más allá de hacerlas fritas, en puré o guisadas. Unos científicos han descubierto que las patatas son una fuente de energía.

40 días alumbrando una habitación

Quizás con las bombillas tradicionales, las incandescentes, no podríamos obtener mucho de una patata, pero la aplicación de la tecnología LED permite que uno solo de estos tubérculos alumbre una habitación durante 40 días con bombillas de bajo consumo.

El descubrimiento se lo debemos a dos estudiantes de la Universidad hebrea de Israel, en colaboración con la Universidad de California en Kerley. Haim Rabinowitch y Alex Goldberg, nombres de los dos individuos, han estado investigando durante cuatro años y han descubierto el poder de la patata como fuente de energía, llegando a proponer que las patatas pueden ser útiles para iluminar casas y poblaciones aisladas donde no llega el tendido eléctrico.

Cómo produce energía una patata

Las investigaciones del grupo de estudiantes y su profesor no son nuevas. En 1780, Luigi Galvani descubrió una reacción química que es la base del actual experimento. A este italiano se le ocurrió conectar dos metales a sendas patas de una rana, comprobando como el anfibio contraía los músculos.

Los alumnos de ciencias, que tienen profesores “enrollados”, también habrán podido realizar el experimento en clase, aprovechando la reacción química que se produce en la patata para hacer pasar la electricidad. Pero probablemente a ninguno se le ocurrió que la patata puede llegar a ser un batería.

Rabinowitch experimentó con 20 especies de patatas, hasta que ha dado con la más propensa a suministrar energía. Para conseguirla hierven el tubérculo durante 8 minutos, reduciendo la resistencia (la capacidad de producir energía se multiplica por 10 cuando la patata está cocida) y le clavan en los extremos dos metales. Uno de ellos es el ánodo (electrodo negativo) y otro el cátodo (electrodo positivo). Zinc y cobre suelen ser los más habituales para esta función.

La patata produce un voltaje muy bajo, pero a la vez es muy económica, por lo que las lámparas de LEDs son las más adecuadas para esta nueva fuente de energía.

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